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UN HOMBRE BUENO 9 de Febrero de 2010

Parece que fue ayer cuando escribía: “Ha reunido sin quebranto ser un estupendo profesional, gran trabajador y buena persona; pero, como es un baturro de nación, no se le ha mojado nunca la pólvora cuando ha tenido que defender la caza ante los talibanes, o la casa federativa ante esos desahogados que piensan que no tiene dueño. Se quiere jubilar de una vez, -va sobrado de edad-, porque tiene que recuperar la familiaridad que le ha impedido un cargo tan absorbente.” Leer el resto del artículo »

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PERDICES NAVIDEÑAS Esta temporada la perdiz roja silvestre no permite alegrías cinegéticas. Diciembre es buen mes para vedar y si el impulso te pide ir a perdices, es preferible hacerlo en uno intensivo, antes que intentar repoblar o reforzar el coto. 21 de Noviembre de 2009

Diciembre es mes en que el aliento del cazador y el del perro se condensan y la mano perdicera parece una línea de tren de vapor en miniatura, desplazándose al amanecer por los páramos helados. A media mañana el tímido sol ablanda las tierras verdosas que apuntan los primeros brotes de cereal y el cazador se queda anclado en el terreno mientras las perdices, que han aprendido mucho y también las molesta embarrarse, vuelan distantes hacia lo imposible. Aún así, la caza en mano da mucho de sí en una jornada, ─aunque sea en días cortos de diciembre─ y las existencias merman cada día de caza. Este mes que cierra el año es muy peligroso para la perdiz en temporadas de escasez, como ésta. En algunos cotos, para salvar la situación no se les ocurre otra cosa mejor que hacer refuerzos poblacionales y repoblaciones con poco control y las enfermedades acaban con las escasas existencias de perdiz roja silvestre que quedaban en el coto.

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LOS BECADEROS DEL CCB COLABORAN CON FEDENCA 4 de Octubre de 2009

Esta princesa de la caza, la becada, tiene cada vez más pretendientes enganchados a las noches de luna y está engatusando a otros tantos que andan ya poniendo cuernos, o divorciándose, de las de toda la vida porque a esta dama del bosque no hay quien se la resista. Yo no entiendo de becadas, aunque me apasiona leer cosas sobre ellas, o escuchar a personas como Felipe Díez, presidente del club de cazadores de becadas (CCB), virtuoso de la informática y enamorado hasta los tuétanos de la sorda, como la llaman en su tierra cántabra, o Fermín Mourenza y Adolfo Iglesias, dos entusiastas de la RFEC en competiciones con perro y amantes desde siempre de la becada, que colaboran con seriedad para que llegue a buen puerto un convenio que estamos pergeñando entre FEDENCA y el club de cazadores de becadas. Para disfrutar de la caza en toda su dimensión, como de cualquier otra cosa en la vida, es necesario ser apasionado. Comprendo perfectamente al que se enzarza —nunca mejor dicho— por la pitorra, porque yo, que tengo un síndrome de aquellos muy parecido con la reina: la perdiz roja, me apasiona sobremanera ver volar a una becada.

La RFEC desarrolló durante unos años, 1991-98, el Proyecto becada, originario de la Cántabra que se tradujo en un precioso texto de cabecera La becada en España, escrito por Antonio J. Lucio y Mario Sáenz de Buruaga. Según dicen en él los autores, un cazador que va a becadas ve por término medio 1’57 piezas por jornada y caza menos de la mitad: 0’7 becadas por día. El dato se ha obtenido a partir de los aportados durante 8 años, por un grupo de hasta 480 cazadores cada año, que participaron en 23.400 cacerías en las que se vieron 38,500 y abatieron 17.140 becadas. El CCB ha obtenido en las últimas temporadas unos resultados algo inferiores. En la última temporada (con una muestra más modesta de 85 becaderos que cazaron entre todos 2005 jornadas de caza) la abundancia media fue de 1,39 becadas censadas por jornada y las capturas de 0’54 piezas por día de caza ¿estarán bajando los efectivos poblacionales; es consecuencia del incremento de aficionados a esta especie, o son fluctuaciones propias de cada temporada de caza? Esperamos con este nuevo proyecto entre FEDENCA y el CCB dar respuesta en unos años a esas y otras preguntas, a través de una muestra suficiente de colaboradores y de cacerías de becada. El mes próximo enviaremos a todos los medios y sociedades de la estructura federativa unas fichas para rellenarlas.

Atendiendo a los datos de las estimaciones estadísticas de capturas en España, que llevo haciendo desde la temporada 2.000-2001 para todas las especies de caza con los datos que remiten los titulares de cotos, en las dos últimas temporadas en las que tengo estadística sobre la becada, las estimaciones de capturas declaradas están en una media anual de unas 130.000 becadas. Las estimas de capturas en Europa se calculan superiores a los cuatro millones de becadas de las que Francia da cuenta de 1’5, Italia de 1, Rusia de 0’8. No he leído nada de las capturas en Inglaterra donde hay una población de las más altas.

El convenio va a contemplar también la formación de algunos anilladores con los que crearemos equipos en función del apoyo que presten las comunidades autónomas interesadas. Nuestras pretensiones son en principio modestas y no tenemos ni por asomo intención de llegar al potencial de anillamiento de Francia donde se crearon hace 25 años más de un centenar de equipos, que anillan unas 2.000 becadas por temporada y que recuperan unas 250 anillas a través de la caza. Uno de los planteamientos que se han expuesto durante la preparación de este convenio de colaboración, es el de buscar soluciones financieras para incrementar el número de becadas que disponen de emisores para hacer seguimientos vía satélite sobre las migraciones de las becadas que cada año van y vienen desde diferentes puntos de Europa hasta España y norte de África.

En venatoria, una de las facetas más satisfactorias es saber descubrir a la pieza amagada, por conocer y superar su estrategia de ocultación. Y eso sólo lo saben hacer por oficio los especialistas de esa caza. En mi vida he capturado muy pocas becadas, nunca he pasado de seis por temporada y sólo las he disparado en los últimos diez años, porque donde cazo saltan espontáneamente “cuatro de ellas” ─cuando menos las esperas─, lo que me priva de la satisfacción de buscarlas y encontrarlas con conocimiento de causa. No obstante, pongo al perro la esquila algún día que creo yo que “voy a becadas”. El tintineo de la campanilla reconforta a los que entendemos la caza como una relación pura del cazador con la naturaleza. Por esto me atrevo hoy a “tirar los tejos” a mi amigo Miguel A. Romero, que describe con verdadera pasión sus jornadas de caza de becadas, para que me invite a acompañarle algún día y me ilustre, aunque sea una simple barnizada, sobre el comportamiento de la chocha perdiz, que es como la llamamos en nuestra tierra castellana. Ya sé que para doctorarse en la caza de la cega hacen falta muchos años de enganchones en las zarzas. Pero tengo miedo a la curiosidad cinegética. Sé que cuando la picona mira a un cazador, engancha a éste para siempre. Y la becada tiene una visión espacial completa que la permite mirarnos a todos sus observadores.

El becadero es, de entrada, un romántico de morral vacío que está dispuesto a las inclemencias, a volver a casa hecho un acerico y a la nada. Y a quien caza así, olvidándose de la fortuna en la percha, se le puede pedir colaboración y datos porque los dará con entusiasmo por su amada. Esto que he dicho y la necesidad de conocer mejor a las especies de caza, especialmente las migratorias que tienen que superar tantos inconvenientes para vivir, es lo que nos ha movido a intentar entre todos un proyecto asumible, que dará muy buena respuesta a favor de una gestión sostenible de la becada. Como ya se demostró en el “Proyecto becada” (que habría que recuperar), los especialistas disponen de altruismo que es una virtud necesaria para hacer ese esfuerzo noble que no da rendimientos pecuniarios, aunque llena de satisfacción a quien lo hace. Gracias a ello se logran objetivos que nunca podrían ser obtenidos si tuviera que pasar el donante por caja.

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Becaderos y FEDENCA 4 de Octubre de 2009

Andamos estos días cerrando un convenio de colaboración entre FEDENCA y el Club de Cazadores de Becadas. Si todo nos saliera como la primera operación de anillamiento en Karelia (Rusia) donde han ido los anilladores del CCB y los dos que está patrocinando FEDENCA -Adolfo Iglesias y David Rubio-, esto sería un camino de rosas. Han encontrado ya un emisor que había puesto el CCB a una becada y había desaparecido en esa zona. Riase usted de lo de la aguja en el pajar.

Pero yo quería antes de nada contaros mis impresiones sobre los becaderos, esos cazadores especialistas, que están medio locos por la dama. Lo hago en el artículo adjunto Leer el resto del artículo »

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AL INICIO DE LA MEDIA VEDA. Hoy es vísperas de fiestas en muchos pueblos, pues mañana es el día de la Asunción de la Virgen y después vendrá San Roque, patronos de muchos pueblos de Castilla. Andan los mozos y los mayores dándole carreras al toro, para lo que hace falta valor y se recomienda destreza, pues en esos encuentros suele perder el más débil. Yo me he ido al pueblo a “correr al cárabo” como Azarías. Lo digo porque me ha salido un mochuelo (de la familia) y me ha traído a la memoria la novela de Delibes y las ilusiones de ese santo inocente. En realidad a lo que he ido ha sido a prospectar cómo estaba una tierra de trigo en la que todavía queda paja. Un milagro. No sé si mi amigo César me ha hecho caso y no la ha empacado, o tal vez la esté empacando en este momento impreciso. Todo es posible, pero eso no va a mermar mi ilusión de cazador. Mañana a las siete y media estoy allí. 16 de Agosto de 2009

El caso es que he visto cerca de cuarenta codornices. El Zor no se ha tenido que esforzar, puso algunas pero las otras han salido de forma espontánea ante mi presencia. Sólo hay en ese corro, un trigo con paja al lado de unos altramuces silvestres, pues el resto del término cerealista está desollado. Ha sido uno de los años de buena crianza en la zona y en mi coto, uno de los mejores, según he observado durante la siega. Pero en la primera semana de agosto hubo luna llena y las codornices aprovechan esa luna para buscar un campo digno. En Burgos y Palencia norte deben estar acogiendo la buena cosecha codornicera porque dicen que están que se salen de codornices.

Escribo ya el día de San Roque, dos días después. Ayer se inició la media veda. Donde la mañana anterior eché yo sólo aquellas cuarenta codornices, ayer, entre dos y dos perros y “a ello”, sólo han saltado un par de docenas y entre fallos y largas, al final sólo hemos colgado una docena. No están mal de peso, aunque tampoco son de septiembre. Hoy hemos estado otra vez los dos. Mi compañero se ha tenido que ir a las nueve de la mañana y llevaba cuatro. Yo he estado hasta las diez y media, (aquello era un horno) y he cazado media docena. San Roque que recibió la encomienda de cuidar de los perros de parte de San Antonio, creo que me recomendó que no pasáramos mal rato el Zor y yo pues aunque cada dos vueltas le doy de beber, con 25 grados no hay perro que resista sin sufrimiento. He hecho caso al patrón de tantos perros y nos fuimos a la sombra del mimbrero a descansar y almorzar antes de regresar a casa. Ya volveré el martes. Es un buen año de codorniz, aunque algunos casi no las hayan visto. Ha criado muy bien, aunque luego desaparezca de muchas zonas. Cada año la codorniz se distribuye a la hora de cazar como a ella la parece, que nunca es a gusto de todos, y menos de las provincias donde la vieron reproducirse y después desaparece. Pero eso es la esencia de las migratorias. En septiembre volverán camino de África y nos veremos las caras con codornices de 110 gramos de peso, y dos capas de sebo, que son otra cosa. Al tiempo.

© José Luis Garrido - brainet